Opinión

Orgullo patrio

Orgullo patrio

Una patria orgullosa y agradecida festeja hoy el 175 aniversario de la Batalla de Azua, epopeya bélica que marcó el inicio de la consolidación de la nueva República ideada por Juan Pablo Duarte y los trinitarios y proclamada el 27 de febrero de 1844 mediante el trabucazo disparado por Ramón Matías Mella.

El propio presidente de Haití, Charles Hérard, encabezó un ejército de 30 mil tropas que dividido en tres columnas de diez mil soldados penetró al territorio nacional por el norte, el sur y el suroeste, con el propósito de malograr el proyecto independentista.

El general Pierret dirigió las tropas haitianas que llegaron a Santiago y Puerto Plata, Souffront a la soldadesca invasora que penetró por Neiba, en tanto que Hérard marchó hacia Azua, donde fue confrontado por los generales Pedro Santana y Antonio Duvergé, con solo 250 hombres.

Es preciso señalar que el ejército de Haití, bien entrenado y con abundantes pertrechos militares, fue creado en 1804 como una heredad del ejército napoleónico, mientras que el dominicano se nutrió de patriotas, la mayoría sin preparación ni experiencia militar.

A lo largo del trayecto hasta Azua, las tropas haitianas fueron confrontadas por escuadrillas dominicanas que lograron diezmar o dispersar capacidad operativa, hasta la confrontación definitiva que se prolongó durante todo el día 19 de marzo hasta que las huestes invasoras fueron derrotadas.

El triunfo de los dominicanos en la Batalla de Santiago, escenificada 11 días después, marcó el afianzamiento político y militar de la anhelada República libre e independiente de toda potencia extranjera, como lo proclamó Duarte.

La sangre derramada en Azua y en Santiago, así como toda la vertida en defensa y preservación del lienzo tricolor, representan para presentes y futuras generaciones compromiso de salvaguardar en todo estado de causa la independencia y soberanía nacional.

Por el sacrificio y devoción patriótica de los héroes y mártires que combatieron por la causa separatista e independentista, los dominicanos muestran hoy con gran orgullo un gentilicio asociado a la democracia, libertad y autodeterminación, irrenunciables valores legados por los padres de la patria.

El Nacional

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