La reciente derrota del PRD en las elecciones congresuales y municipales obliga a varias reflexiones. Nosotros creemos que el origen de esa aplastante derrota se remonta al inicio del gobierno de Hipólito Mejía, quien modificó la Constitución, echando a un lado la tradicional postura del PRD en contra del continuismo, que era la línea trazada por su extinto líder José Francisco Peña Gómez.
Esa actitud del PRD de entonces no solamente le hizo perder la confianza en amplios sectores de la población, que además consideraron que Mejía abusó, al utilizar medios non sanctos.
El doctor Leonel Fernández ha superado a Joaquín Balaguer, quien realmente le abrió paso con el llamado Pacto Patriótico, cuyo fin era impedir que Peña Gómez gobernara el país. En una doble jugada, Balaguer impidió también que el candidato de su Partido Reformista, Jacinto Peynado, llegara a la Presidencia de la República.
Fernández no mata a sus adversarios, ni los mete en la cárcel, pero cuando es necesario hasta los ablanda con métodos que les restan tramparencia al proceso electoral. Y también se equivoca, como pasó con el caso de Zelaya, que después de haberlo apoyado sin condiciones, finalmente sancionó el Golpe de Estado en Honduras al reconocer a Lobo, el candidato de Micheletti, hoy en el zafacón de la historia.
La escuela diseñada por Fernández es lo que lleva a muchos funcionarios a repartir, como si fueran suyos, los recursos del Estado.
La situación para el crecimiento de la democracia, a nuestro juicio, es delicada, pues mientras en el PRD se buscan culpables para justificar la derrota, el PLD se mantiene unido en un solo liderazgo.
En el PRD la unidad se hace más difícil a partir del anuncio de Mejía de que buscará nuevamente la Presidencia para el 2012.
El Presidente Fernández, ahora con tantos poderes en sus manos, debería reflexionar, como estudioso de la Historia que es, en el sentido de que nunca es conveniente pasar de líder a caudillo, pues llegará un momento en que las fuerzas que acumula pueden convertirse en la base fundamental de una dictadura repudiable.

