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ORTO-ESCRITURA

ORTO-ESCRITURA

El colmo de un sereno deberá ser contarle un sueño a su jefe, como el de un estudiante consiste en preparar chivos para el examen  de conciencia.  La vida cotidiana está llena de colmos,  situación que representa  lo máximo, porque algo se ha llenado. De hecho, colmar es lo mismo que llenar y colmado es algo que está lleno.

Brunilda Contreras es una escritora que siempre va en busca de algo, pero el colmo fuera que indague cualquier cosa. Ella, como Pedro Henríquez Ureña, anda en busca de nuestra expresión. Se deleita con recrear  la realidad para  devolverla en forma de obra literaria. Ya lo ha hecho con  ensayos, cuentos y adivinanzas.

Los niños están dotados de la capacidad de convertir en juguete cada cosa que haya en la casa. No tienen que limitarse a los juguetes  manufacturados. Padres  y  maestros  deben recordar que la principal ocupación de un niño es el juego, que es  una auténtica expresión de la libertad que corresponde a cada niño.

Para eso  ha escrito Brunilda Contreras el libro  de los colmos: para que los niños   se diviertan con el lenguaje. Se trata de un buen juguete, todo niño que lo use  se divertirá mientras aprende. Porque contar, cantar y jugar, que son acciones relacionadas,  son abono  para  el crecimiento  intelectual  de los pequeños.

Los niños que reciban este libro, dispondrán del mejor de los juguetes. Y a diferencia de los otros, éste  no se descompone, no requiere baterías,  no es costoso y su efecto bienhechor perdura por siempre en el intelecto del futuro ciudadano. Los juegos con el lenguaje, además de ser muy divertidos,  permiten  a nuestros niños crecer como personas inteligentes.

Un sabio llamado Pedro Salinas dijo que la persona se posee a sí misma en la medida que posee su lengua. ¿De quién sería  el  colmo de que un niño viva  en el mundo  sin conocerlo? Si es fácil saber que el colmo de un escritor o escritora es  no pensar nunca en los niños para crear sus obras, lo anterior lo es más.

 Con “La madre de los tomates”, un libro de colmos, asume la autora la responsabilidad de  crear   textos nuevos sobre la base de un recurso  muy conocido en el habla  coloquial. El colmo  sirve ordinariamente  como expresión  amonestadora. Pero Brunilda Contreras saca provecho  humorístico y sentido filosófico.

De doscientos noventa y  un  sujetos   se pregunta  en esta obra cuál es el colmo, y la autora se encarga de responder. En algunos casos  ofrece hasta diez respuestas.    Ello le permite entregar un libro ameno y  breve, y más aun muy original. El colmo hubiera sido  que alguien no lo recomendara para una lectura grata y edificante.

El Nacional

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