El texto de la Constitución dominicana está distribuido en 15 títulos, los cuales a su vez se dividen en capítulos, que suman 41. Algunos capítulos se dividen en secciones. La menor unidad de texto es el artículo, que es infaltable en las leyes, decretos y resoluciones y que en la Constitución son 277.
La Constitución Infantil, puesta a circular el miércoles siete, como parte de los actos de la Cámara de Diputados para conmemorar el 168 aniversario de la proclamación de nuestra Carta Magna, ha prescindido de algunos detalles formales para facilitar la distribución de su contenido, de acuerdo al hermoso formato para los pequeños.
El equipo editorial que preparó la obra y su autora, la licenciada Dulce Vargas de Castellanos, han tenido el cuidado de organizar el material en los quince títulos que contiene el texto original de la Constitución proclamada el 26 de enero de 2010. Y le ha quedado bien.
Con ilustraciones y tipografía propias de la literatura infantil, el texto incluye lo que deben saber niños, jóvenes y hasta ciertos adultos, sobre la organización del Estado dominicano y el rol que juega la Constitución como madre de todas las leyes.
En tamaño 8 por 10 pulgadas, el volumen tiene 148 páginas, con unos dibujos de Roberto Carlos Rodríguez, capaces de lograr que la población infantil se enamore de este libro y se lo apropie como hace con los juguetes. La publicación incluye un preámbulo con datos sobre la historia dominicana, que si bien no forman parte de nuestra Constitución, resultan de gran utilidad para los niños y hasta para muchos adultos.
Esa parte explicativa se refiere también, en forma didáctica, a las modificaciones que ha sufrido nuestra Constitución e insiste en que Nuestra Ley Suprema establece el sistema políticio dominicano y reconoce los derechos fundamentales, que son necesarios para el desarrollo de las personas.
La edición especial de la Constitución persigue que los niños perciban los mecanismos que ella misma establece para garantizar el respeto a estos derechos, al tiempo que prepara a los futuros ciudadanos para el cumplimento de sus deberes. Cuando se compenetren con la lectura, los lectores infantiles guardarán en la conciencia que la Constitución representa las bases para el desarrollo social, político y económico de la nación.
Los pequeños podrán jugar con este libro, guardarlo bajo su almohada o en la mochila escolar, pero desde entonces estarán en contacto con un documento que merece ser conocido y apreciado y formar parte de la conversación cotidiana. Eso ha querido la Cámara de Diputados y su presidente, Abel Martínez Durán, al propiciar esta publicación. Y es buena acción.

