Opinión

Oscura humareda

Oscura humareda

A pesar de la espectacularidad de los atracos y asaltos que se atribuyen a la banda del malogrado exteniente del Ejército John Percival Matos, la Policía sólo ha identificado a otro integrante, como si fuera posible creer que dos personas hayan puesto en vilo a la sociedad dominicana.
A ese grupo se le imputa un asalto perpetrado el 8 de agosto contra un mensajero que llevaba dinero en una plaza comercial de Villa Mella, otro el 14 de septiembre a un camión de valores frente a Bella Vista Mall, y un tercero, el 26 de diciembre, contra una sucursal bancaria en Plaza Lama.
Percival Matos, muerto por la Policía en un motel de Bonao, también fue implicado en el robo de un avión en el aeropuerto El Higüero, que fue llevado a Venezuela. Tan extenso prontuario criminal no ha podido ser planeado y cometido por solo dos individuos.
El exmilitar se mantuvo prófugo por más de cuatro meses hasta que reapareció junto a Brayan Félix Paulino en la comisión de otro atraco en una concurrida plaza comercial donde hirieron de gravedad a dos vigilantes y dispararon repetidas veces con un fusil.
Los organismos de seguridad no ubicaron el paradero de Percival Matos ni de su cómplice, sino después que el presidente Danilo Medina urgió su localización, aunque Félix Paulino logró evadir el cerco policial al salir del motel a bordo de un taxi en dirección a La Vega, donde al parecer se lo tragó la tierra.
Lo cierto es que la Policía y el Ministerio Público solo han identificado a Percival Matos y a Félix Paulino como autores de esos atracos, que son las mismas personas captadas por cámaras de seguridad cuyas imágenes han sido transmitidas por televisión.
¿Cómo es posible que ningún confidente de las muchas agencias de seguridad del Estado haya revelado algún movimiento de distribución o uso del dinero robado en esos asaltos o de cualquier movimiento sospechoso relacionado con tan publicitada banda de delincuentes? ¿Cómo es que un individuo, con auxilio de una mujer y un taxista puede evadir el cerco de decenas de militares y policías y hasta poder comprar una yipeta?
Alrededor de esa banda de delincuentes se ha tejido una oscura humareda que las autoridades están en obligación de despejar. Por lo pronto es imposible creer que solo dos individuos, uno muerto y otro desaparecido, planearon y perpetraron esos atracos. Algo huele mal en Dinamarca.

El Nacional

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