Dos casos ocurridos del sábado a la fecha ilustran sobre la violencia que anida en la población: el triste caso del joven a quien le cercenaron el antebrazo después de una trifulca originada por un simple incidente durante un partido de baloncesto entre dos equipos de Santo Domingo Este, y el matrimonio abatido a tiros desde una moto en marcha en el sector Los Guandules.
La muerte de Luis Manuel de la Rosa, quien tenía unos 10 días que había salido de la cárcel, y de su mujer Walkiris Herrera tiene todas las características de un acto de venganza.
En el caso del estudiante Yeison Santos Figuereo, de 18 años, bastó que un jugador fuera golpeado accidentalmente en la nariz, provocándole un sangrado, para que se inflamaran las pasiones. Santos Figuereo, de 18 años, estudiante del cuarto año de bachillerato contó con amargura que en el sector donde ocurrió la trifulca ningún vecino, pese a su insistente clamor y el peligro que corría su vida, le prestó ayuda.
Algunos –dice- lo que hicieron fue grabar vídeos del incidente ocurrido en el sector Vietnam cuando equipos de baloncesto de la iglesia adventista Luz Celestial y del Cachón de la Rubia disputaban un partido.
Como por arte de magia aparecieron machetes, palos y piedras, lo que provocó el corredero en que el estudiante Santos Figuereo sufrió, no sabe ocasionado por quién, la pérdida del antebrazo. Tratándose de jóvenes estudiantes el suceso traduce el elevado grado de crispación anidado en importantes segmentos de la población.

