A los sucesivos palos que la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) ha propinado al narcotráfico, uno de los más contundentes de esos días parece, sin duda, el laboratorio clandestino desmantelado en San Cristóbal.
El centro, con relación al cual se dijo que fueron detenidos los colombianos Johan Jairon Estrada y Angel Fernández Vargas, operaba en una finca ubicada en el paraje La Rosa-Sabana Toro. Los extranjeros habrían construido un subterráneo para procesar la cocaína. A través de sus múltiples operativos, de un tiempo a esta parte la DNCD le está dando al narco por donde más le duele.
Había confiscado cargamentos y detenidos a sospechosos, pero hasta ahora no se había dado con un laboratorio para procesar la cocaína que se exporta a Estados Unidos y Europa. Lo que se tenía entendido era que la cocaína llegaba procesada, pero ahora se sabe que el narcotráfico cuenta con sus propios laboratorios para elaborar sus sustancias tóxicas.
