No puede ser más tétrico el drama a que, por falta de ascensor, están expuestos los pacientes del hospital militar Ramón de Lara, de la Fuerza Aérea Dominicana, en San Isidro.
Familiares y militares de servicio tienen que transportar, en el mejor de los casos, en sillas de ruedas y camillas a los enfermos hasta la tercera y cuarta planta del hospital. Por lo que se ha sabido el ascensor lleva más de dos años que se dañó y desde entonces no ha habido forma de repararlo.
El personal médico se ha quejado e incluso planteado los riesgos que corren los enfermos con el primitivo método de transportarlos de una planta a otra para cualquier tratamiento. Sea por temor o disciplina los militares no son dados a hablar ni a hacer denuncias.
Pero el caso del ascensor se ha tornado tan dramático que han querido llamar la atención sobre la situación del jefe de Estado Mayor, Ramón Manuel Hernández Hernández. También el ministro de las Fuerzas Armadas está enterado del deprimente caso.
