Las confesiones secretas de Sobeida Félix Morel y el contenido de su acuerdo con el Ministerio Público, fueron ocultados desde que se produjeron; salvo las partes utilizadas en el juicio para cargarle el dado exclusivamente a los/as involucrados en lavado de dinero vía compra de inmuebles, vehículos de lujo, relojes suntuosos.
Ese pacto, que ahora procuran convertir en fantasma, no fue concebido para ampliar y profundizar la acción de justicia, sino para proteger a sus principales socios en el gobierno y más allá. Y eso lo evidencia el hecho que ninguno/a de los otros/as implicados (mencionados por Sobeida) fueron acusados/as por el Ministerio Público.
Ese paso solo perseguía encubrir a las altas instancias militares, policiales, políticas, empresariales y diplomáticas asociadas al cártel de Figueroa Agosto.
Algunos términos del mismo, pero no los nombres de los jorocones civiles y militares, solo se conocieron cuando vencidos los plazos convenidos, la defensa de Sobeida y el Cártel Agosto exigieron su cumplimiento y decidieron utilizar su “filtración” parcial como medio de presión o chantaje.
No se trató simplemente de un pacto entre el abogado de Sobeida y el entonces Fiscal-DN Moscoso Segarra, que ciertamente hizo de referente oficial; sino de un acuerdo aprobado también por el entonces procurador Radhames Jiménez (como ahora lo confiesa), el propio Leonel Fernández y los ex-jefes de la PN y la DNCD, Guzmán Fermín y Rosado Mateo.
Esto es tan así, que una vez publicados esos documentos, se produjo una nueva reunión entre la nueva incumbente de esa Fiscalía, el abogado de Sobeida y el abogado puertorriqueño de Figueroa Agosto, en busca de una salida al “impasse”; con evidente luz verde del Procurador Domínguez Brito y del presidente Danilo Medina.
Nueva vez, ante nuevas dilaciones, Sobeida demandó el cumplimiento de ese pacto en cuanto a su puesta en libertad y declaró que muchas de la informaciones ofrecidas por ella están engavetadas por el ministerio público peledeísta; mientras en adición a eso, los datos ofrecidos por Figueroa Agosto están bajo control de EEUU, que los usa solo para mantener bajo presión y a su merced política a connotados delincuentes de Estado.
Estos hechos además evidencian que el Presidente Medina, en su condición de tutor político del nuevo Procurador General de la República, quien a su vez actúa como continuador de ese silencio encubridor y otros tantos (política diseñada por Leonel Fernández), le ha dado anuencia a esa inconducta oficial.
Narciso Isa Conde
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