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Palos a ciegas

Palos a ciegas

Yaneris Piantin Guzmán

El diputado reformista por La Romana, Pedro Botello, continúa dando palos a ciegas en busca de notoriedad sin importar el costo de sus acciones. Ahora quiere motivar a los senadores en función hasta el 16 de agosto, que sometan y aprueben la ley que obligaría a entregar el 30% de los fondos de pensiones a los afiliados.
Sin embargo, los sectores sensatos del país consideran que esos senadores tienen el tino y la madurez como para no dejarse confundir y pensando con cabeza propia, ignorar las nefastas pretensiones de este aguerrido diputado, ya que hay que pensar en el legado de esos senadores y también en el legado del presidente Medina, que se podrían ver muy afectados con una medida de ese tipo, porque como los expertos pronostican, esto sería un desastre para la economía del país
Este lúgubre vaticinio no es una elaborada hipérbole para alarmar, sino una proyección que podría concretarse si este invento logra imponerse, en vista de que han sido muy abundantes y claramente explicadas las argumentaciones que en este sentido han hecho economistas, empresarios, dirigentes comerciales y también sindicalistas que, a diferencia de Botello, sí están comprometido con los intereses y el futuro de la clase trabajadora.
Representantes de la clase política y gobernante han dejado de lado sus diferencias para concentrar sus esfuerzos en la búsqueda fórmulas concertadas para frenar la expansión de la pandemia en el país, Botello se empecina en presionar a sus colegas del Congreso para que cometan la locura de poner en peligro el sistema de pensiones.
Como el contacto directo con los actuales congresistas no ha sido suficientemente convincente para que respalden su desafortunada iniciativa legislativa, Botello ha puesto en marcha una desesperada carrera mediática de última hora para intentar que los senadores cuya gestión está próxima a concluir, cometan una especie de suicidio político apoyando el proyecto.
Pero Botello incurre de este modo en una visión ilusoria pensando que los actuales senadores pueden seguirlo en sus alocados propósitos sin pensar en lo que arriesgan en términos personales y de qué manera comprometerían su responsabilidad social si se asocian a la grave falta que cometerían poniendo un epitafio al sistema de pensiones.
Una cosa ha quedado bien clara en medio de todo este revuelo que Botello ha provocado con su desbordante protagonismo encaminado a hacer colapsar los fondos de pensiones, ya que si estuviera seguro del esperado respaldo no tendría que recurrir a esta vergonzosa incitación en medios y escenarios.
En su obstinado afán de sobresalir o más propiamente, sonar a como dé lugar, aunque sea con incidentes y espectáculos deslucidos, el diputado reformista por La Romana, lo que ha logrado hasta ahora es ganarse la nada envidiable fama de ser un armador de líos teniendo como lema o estandarte una causa mal entendida y peor ejecutada.
En su frenética campaña en pro de que los fondos de las AFP sean despojados del 30% de esos recursos para destinarlos a una acción coyuntural de ayuda económica a los trabajadores suspendidos por la crisis sanitaria del coronavirus, Botello no ha logrado concitar el apoyo que esperaba y en medio de su desesperación está en una secuencia crítica de acciones contraproducentes.
Ofuscado y sin miramiento alguno, ha dado pasos torpes en el desliz de recurrir a la estridencia y la violencia para tratar de obtener el apoyo que no ha podido lograr entre sus compañeros legisladores.
Este comportamiento deja muy mal parada su imagen ante sus compañeros en el Congreso y ante la opinión pública, sobre todo porque se trata de un legislador que está obligado a conducirse con equilibrio y respeto por un imperativo ético y en ausencia de ese elemento esencial —al que al parecer le atribuye poca significación— por lo menos por lo que exige su investidura y representación.
¿Qué puede esperarse de un legislador que actúa como un agitador cualquiera, que no le importa realizar hechos penosos con tal de empujar una causa que él ha tratado inútilmente de presentar como beneficiosa para la clase trabajadora.

Yaneris Piantin Guzmán
PruebaPrueba2400@gmail.com

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