Opinión

Partidos de carpeta

Partidos de carpeta

A las primarias simultáneas a celebrarse este domingo solo concurren los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Moderno (PRM), porque las demás instituciones partidarias declinaron escoger sus candidatos a puestos de elección popular mediante el voto libre en elecciones abiertas o cerradas.

Con excepción del PLD que se someterá a un escrutinio abierto, y el PRM, a una votación con el padrón de sus militantes, el catálogo de partidos rehúye como demonio a la cruz, otorgar a los sufragantes internos o externos el derecho a seleccionar mediante el voto secreto y universal a los postulantes a cargos electivos.

¿Cómo se puede defender o garantizar el ejercicio de la democracia, si gran parte del liderazgo político teme ejercerla o permitir que afiliados o la ciudadanía la ejerza plenamente, al negarles derecho de elegir o ser elegido?.

Llama la atención que agrupaciones o movimientos con membretes de izquierda o progresistas no acogieron la parte de la Ley de Partidos referida a patrocinar elecciones internas para afianzar o identificar nuevos liderazgos y que, por el contrario, añejos dirigentes insisten en la práctica antidemocrática de secuestrar voluntades.

La clase política ha frustrado un legítimo anhelo ciudadano de participar de manera directa en los procesos de escogencia de candidatos en todos los partidos, mediante los sistemas de votación instituidos en esa ley, pero es claro que la democracia parece s presentada conforme al color del cristal de los intereses de viejas oligarquías partidarias.

Quienes le temen a las masas o albergan temor de perder irritantes privilegios se guarecen en subterfugios jurídicos, burocráticos o administrativos para impedir que los pocos o muchos afiliados puedan escoger de manera libre y democrática a sus dirigentes y candidatos.

Después del domingo, cuando los dos principales partidos escojan a sus candidatos a puestos de elección popular por vía del voto universal, la recua de organizaciones partidarias celebrarán “asambleas”, “convenciones” y otras fachadas jurídicas para encubrir sus repetidos agravios a la democracia.

Duele saber que esos partidos de carpeta disfrutan de inmerecidas subvenciones que se extraen de las costillas de los contribuyentes, los mismos ciudadanos a los que les niegan libertad y derecho de elegir libremente

El Nacional

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