La apertura de relaciones diplomáticas entre República Dominicana y China Popular constituye un suceso trascendente que repercutirá de manera positiva en la economía nacional, especialmente en los renglones de comercio, turismo, inversión, trasferencia tecnológica y financiamiento.
China es la segunda economía del mundo y la de mayor crecimiento a nivel global, por lo que representa una cantera inagotable de oportunidades de negocios para todos los sectores productivos de la nación.
Como paso previo para el establecimiento de nexos con Beijing, el Gobierno dominicano comunicó a Taiwán el rompimiento de relaciones, además de reconocer que la isla de Formosa forma parte del territorio de China.
República Dominicana guarda imperecedera deuda de gratitud hacia Taiwán por los programas de cooperación que apadrinó a lo largo de casi 70 años de relaciones, pero un nuevo escenario en la economía y la geopolítica obligan al país a alinearse con la actual tendencia de la diplomacia mundial.
Queda claro que los nuevos vínculos diplomáticos con China Popular estarán sustentados en el respeto mutuo, en la cooperación económica, técnica y financiera y en el entendido de que Santo Domingo no compromete en nada y para nada su soberanía ni autodeterminación.
La clase obrera
El Día Internacional del Trabajo, que se celebra hoy, sorprende a la clase obrera dominicana con pocos motivos para festejar, porque aún en el país un empleo tiene la condición de privilegio y no de derecho constitucional.
Los salarios de los trabajadores se mantienen por más de 25 años en el subsuelo de la economía, sin capacidad para afrontar el costo de la canasta básica familiar porque al parecer la economía crece en dirección opuesta al valor que representa la mano de obra en el proceso de producción de bienes y servicios y en la generación de riquezas.
En tan trascendente efeméride, además de felicitar a todos los trabajadores dominicanos, los votos son para que Gobierno y empleadores promuevan un auténtico diálogo nacional a los fines de proveer a la clase obrera de justas y anheladas conquistas todavía pendientes.

