Opinión

PC cayó

PC cayó

Participación Ciudadana es una institución que, igual que sus dirigentes, me merecen respeto. Por eso, me decepcionaron cuando, a raíz de su más reciente ejercicio de ciudadanía permitieron, desde mi punto de vista, que disminuyera su bien ganado crédito público.

La entidad denunció, nueva vez, la aberración de las exoneraciones que reciben los legisladores, que han derivado en operaciones comerciales alejadas de lo que pudo ser el espíritu de la ley que las instituyó, que era dotar de automóviles a los congresistas para el desempeño de sus funciones. En adición, citó la cifra que ha dejado de percibir el Estado por impuestos dejados de pagar por integrantes de un congreso de cuyo trabajo se generan resultados tan pírricos para la sociedad, que se podría reducir a una sola cámara de 75 personas y todos saldríamos beneficiados.

Luego de la denuncia, el periódico Diario Libre publicó una información que daba cuenta de que uno de los voceros de PC había adquirido un carro de lujo que entró al país a través de una exoneración para un legislador de Salcedo, mi pueblo.

La organización hizo una investigación y la información no sólo resultó ser verdadera, sino que la persona involucrada es nada más y nada menos que su actual coordinador ejecutivo. Al haber trascendido todo esto, daba por un hecho que PC aprovecharía la circunstancia para consolidar su prestigio, desmintiéndolo, de ser falso, o solicitando a la persona su separación de la institución por haberla expuesto a una situación muy delicada al ocultar un hecho como ese de la forma menos transparente. De no haber sido por la nota periodística, nadie se habría enterado de que PC estaba denunciando una práctica en la cual ha incurrido  uno de sus representantes.

Para sorpresa, PC recibió una comunicación de la persona en cuestión, contentiva de una autocrítica, dio por buena y válida su explicación y consideró que, con eso, todo quedaba remediado. Disiento de esa generosa reacción. Percibo que será inevitable que PC sufra, a partir de ella, una disminución de la autoridad colectiva que se le reconoce, porque en lo adelante, frente a nuevas incursiones, la gente tendrá legítima sospecha de que la oposición a lo  que se denuncia es sólo retórica y, lo que es peor, que si se comprueba una acción incoherente, con una simple misiva lamentando lo sucedido, todo será subsanado, como en este episodio, en el cual, PC cayó.

El Nacional

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