El fracaso de la huelga convocada en Santo Domingo Este en rechazo a las elecciones congresuales y municipales estaba más que previsto. Los propulsores debieron percartarse de que no estaban las condiciones para que prosperara la suspensión de actividades. Demás está decir que era demasiado pretensión paralizar el comercio, el transporte y otras labores en un municipio tan poblado como Santo Domingo Este.
Pero además donde el grueso de sus habitantes vive, como dijo una vendedora ropas, del día a día. Aunque la oposición se solidarizó con la huelga convocada por el Frente Amplio y organizaciones populares, la realidad es que el llamado no encontró el menor eco en la población.
Las actividades eran tan normales que la gente parecía ni siquiera estar enterada. El fracaso de la protesta fortalece a los candidatos ganadores, toda vez que se trata de un nuevo respaldo, y debilita los alegatos de los derrotados sobre el supuesto fr

