Opinión

Perenne gratitud

Perenne gratitud

 

Por: Domingo Porfirio Rojas Nina

rajasninasc@hotmail.com

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La palabra gratitud debería de ser eternizada, porque quienes debiendo no la exteriorizan en el lenguaje de la pureza y la sustentan, carecen de razones para vivir, sufrir, sentir y amar. Y no como un Castelar, Eugenio Dechams y Hostos, pero sí versado en diferentes ciencias y asiduo a la lectura, investigaciones, psicología, el derecho y la historia, sociología y la filosofía, en ni verbo henchido de grandes emociones y estilo, hago manifestación de gratitud a quienes honor merecen.

Expreso en ditirambos de plata y divina eclosión sentimental, prístina y pura, en flores, nardos claveles y jazmines, mi perenne gratitud a los miembros de la Cámara de Diputados por haberme otorgado un reconocimiento por mi trayectoria y aportes a la democracia, mediante el cual me declararon ejemplo a seguir para la presente y futuras generaciones, entre otras cosas. Gratitud del alma al honorable doctor Abel Martínez, presidente de la Cámara de Diputados; a los también honorables licenciada Lucia Medina, vi-presidenta; al titán de mi pueblo ingeniero Leyvin Guerrero, y a todos los prestigiosos señores diputados, y así a las comisiones de Derechos Humanos y de Bienestar Social, por el vivo y permanente testimonio de este galardón.

Y cómo una coincidencia casi providencial, el señor presidente Martínez, acogiendo la moción del diputado Leyvin Guerrero y sometida al Pleno Congresional, fue aprobada a unanimidad por los señores diputados, incluyendo los dignos representantes de la provincia de San Cristóbal, y el presidente de la Cámara Martínez, fija la entrega el 10 de diciembre, día de la Proclamación universal de los Derechos Humanos en Francia, en 1948. No habíamos tratado al doctor Abel Martínez, ni a la distinguida Lucia Medina, pero sorprendido y atónito quedamos ante la forma gentil y afable de estos dos congresistas jóvenes y con grandes proyección en el presente y en el porvenir, a quienes decimos cuántas grandezas en sencillez y normas.

El doctor Abel Martínez viene dirigiendo la honorable Cámara de Diputados, junto a la doctora Lucia Medina, con cierto valentía, tacto, visión y una histórica laboral digna de ser emulada y merece el respaldo de lo que pensamos como Martí: “La Patria es cara, agonía de y deber”. Así, cada congresista, independientemente de las simpatías partidaria, vienen cumpliendo el rol y misión, postulando en beneficio de la gran mayorías nacionales, y ello es positivo y digno, legislando a favor del pueblo con leyes y decisiones de trascendental importancia para la República Dominicana. Las palabras del presidente Abel Martínez y de Leyvin Guerrero, fueron brillantes en un lenguaje depurado, diáfano y comprensible, que me hicieron brotar lagrimas y mi corazón enternecido, como José María Gabriel y Galán, yo expreso: “me enseñaron rezar, enseñándome a sentir, y me enseñaron a amar, y como amar es sufrir, también aprendí a llorar”.

El Nacional

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