PHNOM PENH, (EFE).- Choun Nouv, única superviviente de una familia de 15 miembros, revive estos días con el inicio de los juicios a los ex dirigentes del Jemer Rojo la pesadilla del genocidio que aquel despiadado régimen cometió en Camboya.
Tres décadas después de que el Jemer Rojo dejará un reguero de de 1,7 millones de cadáveres de personas víctimas de las sistemáticas purgas, la hambruna y las enfermedades, la mayor parte de los supervivientes arrastra las secuelas del severo trauma psicológico que las atrocidades marcaron en sus vidas.
Cuando me hacen recordar el pasado duermo mal, me hacen sufrir, dice a Efe Choum, cuando cumplidos 60 años tiene frescas aún en su memoria aquellas vivencias del pasado.
