Los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Dominicano (PRD) encabezaron la oposición a que una entelequia como la Alianza Social Dominicana (ASD) se convierta en Partido Revolucionario Mayoritario (PRM). Se trata de una objeción, política y jurídicamente insostenible, que solo puede justificarse por coyunturales intereses de poder.
Si existen partidos como el Revolucionario Social Demócrata (PRSD), Revolucionario Institucional (PRI) ¿por qué no el PRM? Peor son esos numerosos partidos que solo existen gracias al erario, cuyos dirigentes no son capaces de presentar en una contienda con candidaturas propias.
La llamada democracia se debilita con actitudes como las asumidas por el PLD, el PRD y una caterva de entelequias contra la conversión de la ASD en PRM. Esa formación, integrada en su inmensa mayoría por disidentes del PRD (o de su presidente, Miguel Vargas Maldonado), constituye una realidad. O está muy cerca.

