Mientras el proceso de revisión poselectoral se realiza, conocemos algunos resultados, entre reclamos por revisiones, denuncias de fraude, desmentidos y contrademandas, esperando resultados.
Para las dominicanas, esta contienda marca el descenso en el poder, indican las cifras preliminares obtenidas por compañeras/os del Foro de Municipalistas y de la Red de Gobernabilidad, mostrando que las candidaturas femeninas gananciosas, a pesar del esfuerzo por la cuota del 33%, serán menos que en las elecciones del 2006.
Las mujeres políticas, junto al Ministerio de la Mujer y organizaciones de la sociedad civil, deben analizar estos resultados, iniciando un proceso de revisión con la JCE y las representaciones de los partidos políticos, que analice la coexistencia del sistema de cuotas afirmativas con el voto preferencias, entre otros nudos socio culturales complejos como obstáculos para el acceso de las mujeres al poder.
De acuerdo al análisis de Jacqueline Jiménez Polanco, autora del libro Los partidos políticos en la República Dominicana: Actividad electoral y desarrollo organizativo, (Santo Domingo: Editora Centenario, 1999), el sistema de «votación preferencial» o de «listas cerradas desbloqueadas» establecido mediante resolución por la Junta Central Electoral, ha vedado el efecto democratizador que se buscó conseguir con la ley 12-2000, que estableció una cuota del 33% de candidaturas para mujeres, es decir, la nominación de una mujer por cada dos hombres para diputaciones y regidurías [ ] y permitir que quien vote marque el recuadro con la foto del candidato/a de su preferencia, disminuye la posibilidad de que las y los electores elijan el bloque de candidatos y candidatas en las listas de los partidos, anulando, por tanto, la elección de la candidatura alterna de una mujer por cada dos hombres.
Como consecuencia, dice Jiménez Polanco, el mayor número de electos/as mediante el voto preferencial estaría compuesto por quienes cuenten con recursos financieros y técnicos suficientes para promover eficazmente sus candidaturas de manera individual, y cuyas propuestas personales no estén necesariamente adheridas a los principios y programas de sus respectivos partidos.
El voto preferencial favorece a candidatos natos, ya sea por los vínculos familiares, poder económico, trayectoria en la política y/o fidelidad a los líderes partidarios, con lo que esta manera de votar beneficia el clientelismo y la discriminación de género, entre otras diferencias.
Actualmente hay 18 alcaldesas o síndicas, bajando a 12 de 155 municipios del país a partir de estas elecciones, 4 son reelectas y 8 son nuevas. En el Congreso habrá unas 36 diputadas y 2 senadoras, bajando el porcentaje de las primeras, debido al aumento de diputados.
¡Muy lejos de la democracia aún!

