Al parecer, bajo la gestión de Pedro Vergés el Ministerio de Cultura busca montar una feria del libro y no una feria de pabellones oficiales. Hay que esperar.
En el velatorio de Hatuey De Camps, la gente del PRM, el PRD y el PRSD parecían un solo partido. Pero con los intereses que ya tienen, por supuesto que no lo son.
Mientras daba el pésame, Hipólito Mejía estrechó la mano del canciller Miguel Vargas, dio un beso a la embajadora Peggy Cabral y una palmadita a Víctor Gómez Casanova. Como si nada.
Hay que entonar el réquiem por la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Ni el Chapulín Colorado la salva de su destitución, aunque no lo merezca.
El cierre y reapertura de las tres clínicas del Grupo Integral ha generado muchas especulaciones. El misterio no es para menos. Tal parece que algo se oculta.
Las FARC tienen cinco curules garantizadas en el Senado en virtud del acuerdo de paz suscrito con el Gobierno. Habría que ver ahora quiénes son los agraciados.
Dice el promotor Saymon Díaz que este es el país más complicado para hacer conciertos. Si es así, entonces que no lo haga. Se supone que no es por amor al arte. ¿O sí?
La alcaldía de Santiago anunció que multará a quienes coloquen afiches y cruzacalles en lugares públicos. Lo que habría que ver es si la gente las pagará.
Janet Camilo tiene la oportunidad de aplicar todas las medidas que reclamaba al Gobierno sobre asuntos de género. ¿O eso solo era cuando estaba en la oposición?
The New York Times no le saca el guante de la cara a Donald Trump. Ahora publicó que en sus empresas se discriminaba a los trabajadores de color. Pero Trump ni se inmuta.

