El señor Miguel Vargas se proclamó garante de la institucionalidad del PRD, organización de la cual fue suspendido, primero por la Comisión Política y luego, cumpliendo con las disposiciones estatutarias, por el Comité Ejecutivo Nacional.
¿Cómo puede ser garante de la institucionalidad un hombre que se colocó por encima de todos los organismos y de los estatutos para firmar el llamado Pacto de las Corbatas Azules de manera clandestina? ¡Ese solo hecho debió merecer su expulsión!
¿Puede ser garante de la institucionalidad un hombre que impuso dirigentes y candidatos a los cargos congresuales y municipales en función de sus intereses particulares, atropellando a militantes de toda la vida?
¿Puede ser garante de respeto a los organismos y los estatutos del PRD alguien que canceló a la mayoría de los empleados de ese partido, algunos hasta con 30 años de labores, solo porque no eran de su corriente política o de su simpatía personal?
¿Puede ser garante de institucionalidad y democracia interna la persona que organiza un congreso para modificar los estatutos estableciendo que el candidato presidencial sea al mismo tiempo el presidente del partido, pero cuando el partido elige a otro se queda autoritariamente en la presidencia del partido desconociendo todo cuanto había dicho antes?
¿Puede ser garante de institucionalidad un hombre que herido en su orgullo y megalomanía no hizo nada para que el candidato de su partido ganara las elecciones, sino que por el contrario, trabajó en contra junto a sus vasallos con quien celebró en un hotel de la capital la derrota del PRD y de Hipólito? ¿Eso es institucionalidad o traición?
El suspendido presidente del PRD (debió ser expulsado) ha demostrado ser un hombre autoritario. Actúa como si el PRD fuera suyo, no de los hombres y mujeres que durante más de 70 han luchado para fortalecer ese partido que tanto ha contribuido con para que vivamos en democracia.
Cuando lo fueron a visitar Andrés Bautista, Orlando Jorge Mera y Geanilda Vásquez para tratar de arribar a un acuerdo saludable, su respuesta fue destemplada y agresiva: ¡Nos vemos en los tribunales! donde sabe que Leonel Fernández lo respaldará dándole continuidad al Pacto de las Corbatas Azules, que concluirá dividiendo, debilitando, desarticulando o destruyendo al PRD. A menos, claro está, que el PRD haga valer sus más de 70 años de historia en las calles de todo el territorio nacional.

