Opinión

Por las Mariposas

Por las Mariposas

Al instituir el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, el mundo ha querido recordar por siempre la conmoción que causó el vil asesinato perpetrado por orden de la tiranía de Rafael Leonidas Trujillo contra las hermanas Mirabal, un crimen de género y de naturaleza política del que hoy se cumplen 59 años.

Esos homicidios cometidos por esbirros de la satrapía contra Patria, Minerva, María Teresa y el señor Rufino de la Cruz, motivaron a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) acoger tan fatídico suceso para llamar la atención sobre la necesidad de combatir toda forma de violencia o intimidación contra la mujer.

El país fue epicentro de un acto de terror que estremeció a la humanidad, alevoso crimen político y de género contra tres mujeres indefensas y el señor que conducía el vehículo en el que regresaban a Salcedo luego de visitar a sus esposos encerrados en una ergástula de Puerto Plata por oponerse a la satrapía.

República Dominicana padece hoy lo que el presidente Danilo Medina ha definido como una pandemia de feminicidios, con la muerte violenta de más de 357 mujeres durante el último lustro, 70 de las cuales asesinadas este año, lo que ubica al país entre los primeros cinco lugares de la región con mayor tasa de feminicidios.

Un estudio realizado por la Fundación Democracia y Desarrollo (Funglode) revela que desde 2016 hasta el primer semestre de 2019, los asesinatos contra mujeres perpetrados por parejas o exparejas alcanzaron el 77%, del total de homicidios, ominosa señal de que prevalece la creencia de que cualquier hombre despechado tiene autoridad o derecho para segar la vida de una mujer.

Duele decirlo pero aquí también se registra un altísimo nivel de violencia intrafamiliar siendo la mujer el blanco principal de variadas formas de maltrato, que incluye represión física, económica, sexual, espiritual, lo que convierte su relación de pareja o su entorno familiar en verdadero infierno.

Se resalta el significativo avance alcanzado por la mujer dominicana en los diversos ámbitos de competencias laborales, académicas, sociales y políticas, pero las estadísticas sobre discriminación o exclusión por razones de género son aún alarmantes, por lo que el anhelado estadio de igualdad entre hombre y mujer ronda todavía el litoral de lo quimérico.

Estado, Gobierno y sociedad tienen el ineludible deber de aunar esfuerzos para erradicar de una vez y por siempre todo vestigio de violencia contra la mujer, en especial en los feminicidios, así como toda forma de maltrato físico, discriminación laboral, académica, social, política o económica. Eso hay que hacerlo en memoria de las Mariposas.

El Nacional

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