Opinión

Por qué no votaré

Por qué no votaré

No voy a votar por Danilo Medina por su persistente ambivalencia en muchos temas sensibles, su condición de rehén dentro del partido que le promueve y algunas señales preocupantes en sus relaciones internacionales. Danilo es un candidato atrapado en la realidad ineludible de que si en efecto gana las elecciones, en gran medida lo deberá a la pareja presidencial. Salvo que ya exista alguna especie de acuerdo al estilo Medvedev-Putin entre Medina y Fernández, lo que no luce ser el caso, las elecciones del 2016 serán el grillete en los tobillos de una gestión de Danilo. Esto ya  incide de forma negativa en su candidatura, incuestionablemente también lo haría en su Presidencia.

Con o sin acuerdo, la voluntad política sería mínima para combatir la percepción de corrupción que afecta las gestiones peledeístas.

Danilo no luce definido en temas claves como la necesaria privatización del sector eléctrico, la reforma policial y al enfoque de las inversiones estatales en su posible gestión. En cambio parece muy tentado en caerle atrás a la retórica populista de la campaña de Mejía prometiendo cosas que muy bien sabe no podrá controlar. 

Por su parte, luce muy probable que este tienda a profundizar el acercamiento de República Dominicana al liderazgo regional de Brasil, lo que considero un grave error. La realidad de que en términos comerciales el intercambio con el gigante del sur son comparativamente mínimas, y que aunque Brasil ha crecido, su poder económico, al igual que su fortaleza diplomática, es frágil, no parecen servir de advertencia a Medina de que caer en los enfrentamientos comerciales y diplomáticos protagonizados por Brasil frente a Estados Unidos, pudiera ser peligroso.

No voy a votar por Danilo porque este ya lanzó por la borda la posibilidad de realizar una reforma fiscal integral para favorecer una nueva modificación de porcentajes, asegurando la continuidad de figuras tributarias distorsionantes de la economía como los anticipos. Y reconozco preocupación cuando dice que el actual gobierno creó la riqueza y que tocará a él distribuirla, al no haber ocurrido ni medianamente suficiente de lo primero para ponernos a hablar ahora de lo segundo.  

El intervencionismo estatal y el proteccionismo moderado, la gran mancha en la gestión económica del actual gobierno, parecen destinados a profundizarse según el discurso de Medina. Lo anterior, sumado a las serias limitantes políticas para combatir la corrupción pública debido a su estatus de rehén de su partido, y la falta de soluciones creíbles a mediano plazo para temas sensibles como la electricidad y la delincuencia, me impiden tener muchas esperanzas de una posible gestión de Danilo, y por ende me remueve cualquier ánimo de votar por él.

El Nacional

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