Opinión

PRECISAMENTE

PRECISAMENTE

De entrada, en mi opinión, poner a la agricultura en el centro del escenario requiere un radical replanteamiento de la manera como vemos el mundo. El escenario no tiene fronteras. Esto significa que vamos a tener que desechar muchas de nuestras cómodas ideas sobre el campo. La más obsoleta de todas es querer ignorar que existe el hambre.  Hay que admitir que muchos seres humanos vegetan en la miseria, amenazados por la inanición. La diplomacia comercial se encarga de ponerle máscara al hambre, sin enfrentar lo contundente de esto y cómo nos involucra a todos.

Sin embargo, el presidente Danilo Medina ha renovado la esperanza. Podemos decir, con toda seguridad, que Medina se asesora e investiga para realizar la agenda por la cual pretende mejorar la vida en el campo.

Ahora bien, el mejor proyecto de desarrollo rural, elaborado por los más calificados expertos y respaldados con todos los medios materiales, técnicos y financieros necesarios, estaría condenado al fracaso si el campesino al que se pretende beneficiar no se siente integrado para participar en él sin reticencias, convencido de que es su propio proyecto.

El hombre del campo tiene su ritmo propio, que no es el de los técnicos ni el de los políticos, y es en ese ritmo que, mediante el acto concreto y coordinado,  hay que crear las condiciones que le garanticen la disposición de la tierra que necesita, así como las simientes y los equipos, sin que, por otro lado, pueda temer que se le despoje del fruto de su trabajo.

Cabe puntualizar que si el compromiso de Medina con el hombre del campo sigue su marcha, con el apoyo de la gente de este país, su propósito será realizable… para bienestar de todos.

El Nacional

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