Opinión

PRECISAMENTE

PRECISAMENTE

La sociedad se encuentra sumergida en ociosa y ensimismada parálisis progresiva que procede de la alteración de las facultades mentales. Y suele caracterizarse por la disminución de dichas facultades, relacionadas a menudo con lesiones de naturaleza destructivas, cuyo lenguaje común se comprende bajo el nombre de demencia, que se transforma en estrés.

Lo que más se ajusta a mi percepción del trastorno mental que intento describir, transita por una autopista de doble vía y el conductor es el estrés. Este agente se impone, dentro de un juego cuestionable de manipulación entre gobernantes y gobernados,  a través de una sobrecarga de tensión generada por la saturación y repetición de los políticos cuando chocan entre si con su habitual manera del constante desacuerdo…

Hay que estar atento a eso. Es el precio que hay que pagar para emprender una prevención eficaz.

Sé que en política, a veces, se vive una existencia mediocre con una enorme pobreza de conciencia, originada por el conflicto abierto de la desavenencia; como existen patologías individuales, existen patologías colectivas.

Si se quebrantan las reglas de la sociedad, la democracia corre peligro. Esto impide conquistar un sistema de vida con libertad y autonomía,  factores que fortalecen los derechos y la dignidad.

En líneas generales, nadie quiere ser considerado responsable de nada, todo el mundo busca el modo de cargarles la responsabilidad a otros. Hemos aprendido a aceptar el sistema, aunque ese sistema nos empuje al abismo. Los políticos dicen una cosa y hacen lo contrario. Se ha creado una sociedad en la que cada ser humano es un adversario potencial que puede quitarte tu sitio como si nada. Ahí, el juego cuestionable que no comparto.

Si queremos que el país cambie, es preciso que todos los individuos que lo componen se esfuercen por cambiar.

El Nacional

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