Opinión

Precisamente
A simple vista

<STRONG>Precisamente<BR></STRONG>A simple vista

Es un increíble choque cultural. Un desafío a la inteligencia humana, el complejo sistema social en que vivimos. Parece que la gente no puede manejar la situación, los que hacen bien las cosas, se sienten tensionados al máximo, desde el punto de vista  individual o colectivo. La presión no es hasta el límite, sino más allá. El ritmo de las cosas es cada vez más rápido.

No se necesita ser Premio Nobel en economía para entender los efectos que producen los retos diarios para la supervivencia.

Se requiere un alto nivel de inteligencia y habilidad para manejar las disímiles complejidades de la vida actual, la salud, los alimentos, la educación y otros recursos limitados. Sobre todo, en tiempos de escasez, y además, tenemos en cuenta las jerarquías de dominio en amplios ámbitos de la cotidianidad, de donde emerge una atmósfera impredecible que crispa los nervios.

En el pasado, el cambio era más lento, con cierto grado de certidumbre. En la actualidad, el cambio se acelera en forma exponencial. Y hace un giro hasta de 180 grados, porque remueve las bases, en todos los aspectos. Cualquier cosa que hagamos, estilos de trabajo, responsabilidades familiares, condiciones económicas, tecnología, estructuras corporativas, comunicaciones globales, asuntos ambientales y todo un »mega» etcétera…

Así, para mí, estos acontecimientos hacen explícito el estado implícito del mundo.

 

El Nacional

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