Opinión

Precisamente
Políticos

<STRONG>Precisamente<BR></STRONG>Políticos

¿Es la política, la ciencia que realmente creó el hombre para destruirse a sí mismo?

Múltiples formas de comportamiento reciben el nombre de hábitos. El hábito es una capacidad o respuesta aprendida, más o menos invariable, de un estímulo determinado.

¿Cómo son los hábitos de algunos políticos? Esta parece ser una historia sin  héroes, o es el político mismo el héroe de algunos hábitos? En la vida diaria, los políticos no siempre ganan la debida estimación, porque la gente sabe que sólo cuentan sus intereses personales y aspiran a la eterna felicidad, en medio de las miserias de los pueblos, cuando alcanzan poder, obviamente ignoran sus verdaderos compromisos, puesto que han de manejarse en marcos muy complejos basados en otras formas de vida dentro de una actividad cultural prevaleciente. Se trata, en realidad, de tipos intelectuales, no de tipos vitales propiamente, aunque esas dotes intelectuales comprenden la totalidad de la vida.

Cambian el rumbo de las cosas, incluso, hasta el modo de ganarse el pan de cada día; todo se transforma y a menudo pierden de vista la finalidad que persiguen. Cierto es que necesitan la teoría como recurso auxiliar.

El hombre común se contenta con ser miembro de la sociedad. El político quiere dirigirla como César, prefiere ser el primero de una aldea al segundo de Roma, los medios, mediante los cuales alcanza el poder son “Demagogia”, “Prestigio”, “La Gestión”. Hay políticos que toda la vida defienden la misma idea y, satisfechos, mueren en su defensa antes que ceder, mientras que hay otros sin profundas convicciones, que cambian de idea como de camisa con tal de conservar el poder.

En ocasiones se entrena para ser sociables porque no pueden vivir aislados, procuran relaciones e influencias; quieren impresionar, captarse la simpatía de los demás, expresan con frecuencia, en su forma, el más cálido y noble amor por la humanidad. ¡Claro! Existen otros sociables fríos, sin participación afectiva, cuyas relaciones se reducen a lo formal, con costumbres que auto estiman de “algo grado”, aunque algunas veces se trasforman en pura ridiculez.

Los hay también que ponen un vivo interés por las otras personas, gustan de la conversación y cultivan muy bien cualquier charla formal o coloquial, pero además del gusto y tacto para hablar, saben también escuchar.

Otros intervienen en política sin saber nada de esta, lo hacen porque entran de carambola al ámbito político, pues tuvieron la habilidad de penetrar para frecuentar la “alta sociedad” preocupándose sólo por la política de salón; económicamente buscan las maneras de mantener el rango social. Son débiles por la pantalla…. Exhibicionismo… tops… VIP… Si algo tiene en común la política que practica nuestra gente, es la pasión, unos cuantos usan la fuerza y el poder para imponer su criterio, exageran su fuera en términos de dominar las situaciones y las personas. Así tan simple, hay políticos.

El Nacional

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