PEORIA, Arizona.- Mientras el dominicano Robinson Canó pasaba por la peor primera mitad en su carrera de 11 años, muchos insinuaron que el intermedista de los Marineros había comenzado su descenso en la inevitable batalla contra los años.
Por primera vez en seis campañas, el quisqueyano no fue convocado al Juego de Estrellas. Tampoco terminó entre los primeros seis en las votaciones para Jugador Más Valioso de la Liga Americana por primera vez en ese trecho. Canó no estuvo entre los candidatos para el Bate de Plata ni el Guante de Oro, premios que se habían convertido en tradición durante sus años con los Yankees.
Pero este es el atrevido pronóstico para los Marineros en el 2016: Canó no sólo tendrá una fuerte campaña, sino que se destacará lo suficiente para ser un finalista para el premio al Jugador Más Valioso del Joven Circuito, reintegrándose al grupo de jugadores élite.
Los que han seguido de cerca al equipo de Seattle en estos entrenamientos tienen bastantes motivos para estar de acuerdo. Canó luce rejuvenecido tanto en el plato como a la defensa.

