Inicio el presente trabajo acudiendo a un tipo de redacción inusual: escribir en primera persona. Siempre lo hago en plural ficticio o, sencillamente, en tercera persona.
Pero ahora adopto este estilo de redacción porque deseo que mis palabras lleguen al corazón mismo de una institución que valoro y admiro hasta más no poder: el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Desde que en 1965 se creó el PNUD en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, sobre la base de la fusión del Programa Ampliado de Asistencia Técnica de las Naciones Unidas (1949) y el Fondo especial de las Naciones Unidas (1958) el accionar de la institución ha merecido reconocimiento mundial.
Los países subdesarrollados han visto en la institución un soporte de colaboración, cooperación y apuntalamiento científico-técnico para la búsqueda de soluciones a graves tormentos sociales que agobian a las economías subdesarrolladas.
Confieso que fueron los tiempos del economista Constantino Vaitsos los que despertaron un interés manifiesto por los enfoques técnicos formulados por el PNUD. Pienso en aquél documento sobre una estrategia integral de desarrollo elaborado por el PNUD y presentado al gobierno dominicano en el año 1993.
Bien. Voy a referirme a un tema sensible: Los economistas neoliberales al estilo Andy Dauhajre y Jaime Aristy Escuder cuestionaban a los técnicos que asumían una militancia partidaria, pretendiendo descalificarlos de la objetividad científica.
Con el paso del tiempo los citados personajes se han transformado en fogosos dirigentes políticos: Andy, como flamante director de Políticas Públicas del PRD y Escuder, aspirante permanente a un puesto de senador o diputado. Obviamente, su condición de economistas no ha sido cuestionada por esas decisiones políticas.
Es el caso que la Oficina de Desarrollo Humano del PNUD, bajo la coordinación del economista Miguel Ceara-Hatton, ha devenido en un receptáculo de juicios de valores y manejo de estadísticas tendente a cuestionar los esfuerzos gubernamentales en materia de políticas económicas y sociales.
Más que enfoques propios de una entidad del sistema de las Naciones Unidas, los informes parecen provenir una comisión de trabajo de partidos políticos opositores.
La composición del equipo técnico que trabajó en el informe titulado Política social: capacidad y derechos registra nombres reconocidos como cuadros técnicos al servicio del PRD. ¿Es factible separar el enfoque partidario y su condición de técnicos del PNUD?
En el informe se aborda el tema de los inmigrantes haitianos. Se hace desde una óptica cónsona con los que en el plano internacional mantienen una campaña de difamación contra la imagen del país, ignorando que a nuestro país le asiste el derecho de hacer valer su soberanía en nuestras fronteras aplicando las leyes migratorias.
La Oficina de Desarrollo Humano del PNUD forma parte del conjunto del sistema onurista. Su imagen debe ser preservada en la República Dominicana
en función de su objetividad científico-técnica. ¿Es mucho pedir?

