Opinión

Presencia economica

Presencia economica

Daniel Guerrero 

Ojos estratégicos
Lo económico siempre ha estado en la ejecución de las grandes determinaciones de un Estado para la preservación de su soberanía y de sus atributos geográficos mediante la defensa de su integridad territorial, lo que nos induce al uso del concepto geoeconomía, el cual es relativamente nuevo, aunque su contenido es tan antiguo como el nacimiento del pueblo chino.

En efecto, ha de recordarse al legendario general chino Sun-Tzu (nació 544 años antes deJesucristo) cuando sostuvo que “la mejor victoria es vencer sin combatir (con las armas)”, precisando que “no tiene sentido infligir destrucción y sufrimientos por sí mismos, en vez se debe buscar el control de los recursos de que dispone el competidor y si es posible lograr que él trabaje con nosotros y para nosotros”.

Así, la geoeconomía suele definirse como “una rama de la geopolítica que se encarga de analizar el sistema internacional y el comportamiento de los actores a través del prisma de los intereses económicos», pero semejante definición es limitada en su contenido debido a que somete el conflicto de los intereses económicos a los políticos, cuando en la realidad es todo lo contrario, aunque las apariencias muestren otra cosa.

Del especialista estadounidense en política exterior Edward Luttwak son estas palabras: “Geoeconomía es el mejor término en el que puedo pensar para describir la mezcla de la lógica del conflicto con los métodos del comercio, el “campo de batalla” principal pasa a ser económico más que militar, las sanciones reemplazan los ataques armados y la competición entre los regímenes comerciales reemplaza a las alianzas militares…”

Tanto la geopolítica como la geoeconomía son dos caras de una misma moneda: la consolidación de los intereses del Estado en su interrelación con el resto del mundo. Se requiere que un Estado conozca bien el manejo de los instrumentos geopolítico-económicos para la defensa y preservación de los intereses de la sociedad que representa.

Así, por ejemplo, la República Dominicana en su relación con el país vecino de Haití precisa consolidar muy bien su base económico-social a través del desarrollo de su aparato productivo para impulsar una mayor inserción dentro de la economía internacional, acentuando la fuerza productiva nacional en la línea fronteriza, apostando al afianzamiento de su identidad nacional y de la búsqueda de una mejor calidad de vida de sus nacionales.

Y si la anterior reflexión es válida para Haití qué no decir respecto de los vínculos económicos exclusivos con Estados Unidos, principal potencia económica del mundo y actual centro gravitacional del comercio exterior dominicano.

El cubano universal José Martí (1853-1895) advertía: “El pueblo que quiera ser libre, sea libre en negocios. Distribuya sus negocios entre países…”

Los fundamentos de la geopolítica en realidad se encuentran condicionados por la preservación de los intereses económicos del país. Un Estado no debe desmayar en su estrategia de diversificar tanto la orientación geográfica de su comercio exterior como su base productiva, manejando con certeza la suma de sus recursos geopolítico-económicos.

El Nacional

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