Opinión

Presencia economica

Presencia economica

La apacible tranquilidad de la Semana Santa encuentra  a un dólar muy debilitado ante otras divisas internacionales, fenómeno que sigue sembrando preocupación por los predios de la economía mundial

En efecto, la persistente caída del billete verde en los mercados internacionales de capitales hace recordar al 1971, año en el cual la  Administración  Nixon dispuso la no convertibilidad del dólar en oro, luego de inundar los canales financieros mundiales con dinero inorgánico para financiar los gastos de guerra.

Ya se sabe que el monto de la deuda externa  norteamericana sobrepasa en mucho los 13 billones de dólares. Además, para enfrentar el pago de sus astronómicas importaciones Estados Unidos  tiene que recurrir al ahorro externo, es decir, al financiamiento desde China, Japón y diversos países petroleros.

La facilidad con la que Estados Unidos pone a funcionar la máquina de imprimir dólares para financiar sus desajustes financieros ha inducido a muchos acreedores a refugiarse en otras monedas, tales como el euro y el yuan o renminbi .Esta última divisa gana más espacio en función del ascenso económico de China 

 En efecto, se recordará que en enero del presente año el Banco Mundial emitió su primer bono denominado en el yuan chino en Hong Kong. Y aunque el monto de la emisión fue limitado a unos 500 millones de yuanes (equivalente a 76 millones de dólares) dicha decisión evidencia una exploración hacia otras divisas, más allá del dólar.

Los tiempos gloriosos de Bretton Woods (1944), cuando Estados Unidos emergió victorioso con el dólar como moneda por excelencia del comercio mundial, hace tiempo que quedaron atrás. Además, desde el 1991 el euro (moneda única europea) hizo su aparición en el escenario financiero mundial, convirtiéndose en una divisa competidora del signo monetario estadounidense.

Cierto: mucha agua  ha corrido por debajo del puente de la economía mundial. Desde los años ochenta Estados Unidos ha ido acentuando su condición de país deudor del resto del mundo.

Naturalmente, no se trata de caer en el infantilismo de pronosticar a breve término el final de la prevalencia del dólar dentro de las transacciones productivas, comerciales y financieras internacionales, pero sí de reconocer que la economía mundial vive una fase de transición hacia una recomposición de fuerzas económicas mundiales.

Porque ante una economía norteamericana crucificada por insolubles problemas el resto del mundo observa con desconfianza como el dólar pierde valor frente a otras divisas internacionales, mientras Washington parece gozar con semejante situación, pues resulta ser el gran beneficiario en cuanto país emisor del billete verde.

Si no se reformula el papel del dólar como divisa por excelencia del comercio internacional la marcha de la economía mundial registrará –de manera más recurrente- fuertes  turbulencias financieras globales.

Y es que tanto en materia de políticas públicas, como en el ejercicio mismo del desempeño gubernamental, los Estados deben ver más allá del presente para adoptar sus decisiones con visión estratégica. Hay que seguir de cerca la ruta del dólar.

El Nacional

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