MANAGUA, (AFP).- Nicaragua comenzó a sufrir recortes de ayuda y otras presiones internacionales tras los cuestionados comicios municipales, mientras los diputados sandinistas y de la oposición liberal pugnaban por sumar aliados en el Congreso para imponer su receta para superar la crisis política.
La Unión Europea ofreció ayuda para realizar nuevos comicios, mientras la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que expresó su inquietud por la violencia post-electoral en Nicaragua, pidió permiso al presidente Daniel Ortega para enviar a un relator a investigar los hechos.
Las denuncias de que hubo fraude en las elecciones, ganadas oficialmente por el gobernante Frente Sandinista, causaron una pugna entre los poderes del Estado y condujeron el martes el primer recorte de ayuda extranjera, cuando un programa humanitario estadounidense suspendió su asistencia a Managua.
Ortega no ha reaccionado por ahora a las propuestas de la CIDH y de la Unión Europea, ni a la decisión del programa estadounidense Cuenta Reto del Milenio (CRM), que suspendió sus proyectos en Nicaragua, valorados en 175 millones de dólares, por la violencia callejera tras las elecciones del 9 de noviembre.
«Como resultado de las acciones del gobierno de Nicaragua, la Cuenta Reto del Milenio no aprobará la entrega de dinero para cualquier proyecto o actividad que no sea ejercida ya por CRM-Nicaragua, la entidad que implementa el programa», explicó el jefe ejecutivo del programa, John Danilovich.

