Por sus excepcionales condiciones histriónicas, talento sin par y larga trayectoria sobre las tablas, Iván García se erige como el primer actor teatral de República Dominicana. Con 54 años de actuación y la encarnación de más de 200 personajes, este singular artista se ha convertido también en ejemplo y guía para generaciones presentes y futuras de teatristas. Es por eso que se aboga por algún tipo de solución o salida al conflicto que ha causado la separacion de tan excepcional artista de su papel de director y actor de la producción teatral El Graduado, que se montará en la sala principal de Bellas Artes. No es menester distribuir culpas o justificaciones entre las partes aparentemente confrontadas, porque lo sensato ahora debe ser procurar formas de avenencia que eviten que la dilatada hoja profesional de Iván García pueda resultar lacerada, sin perjuicio del derecho que asiste a los produtores de El Graduado, de escoger al personal técnico y artístico que consideren más adecuado. De lo que se trata ahora es de reivindicar la prolífera y ejemplar trayectoria de un actor realmente excepcional.

