Sin la cobertura ni la pompa del Día de las Madres, pero sí en medio del cariño y del calor familiar los padres conmemoran hoy su fecha. Durante muchos años el hombre ha sido, con su trabajo y sacrificio, el principal sostén de la familia en tanto la madre estaba dedicada a quehaceres domésticos. Esa relación se ha modificado con la acelerada integración de la mujer al proceso productivo, pero aún así los hombres cargan con grandes responsabilidades en el hogar. Los padres reconocen que su sacrificio los hace dignos de honra, pero en su inmensa mayoría se complacen con la satisfacción que proporciona el cumplimiento del deber. Hasta aquellos que en determinadas circunstancias han tenido que ejercer el papel de padre y madre son tan tercos para la veneración como los más ajenos al contagio de la celebración. Son los primeros que fomentan el tributo a la madre, porque su responsabilidad la consideran una obligación. El Día de los Padres es una ocasión propicia para halagar a ese ser fundamental en la familia y la sociedad.

