Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Carlos Dobal, el historiador, profesor y diplomático que falleció el lunes en Santiago a los 85 años de edad, constituía un faro de sapiencia y cultura. Pero como todos los de su clase era modesto y honrado. Jamás pasó factura a ningún Gobierno ni se valió de sus condiciones para buscar privilegios. Y eso que figuras que han ocupado importantes puestos públicos fueron sus alumnos en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). A su partida dejó un impresionante legado de más de 20 libros  sobre historia, tradiciones culturales, la Catedral y las ruinas del Santiago Viejo. Había nacido en Cuba en 1926, pero desde que llegó a República Dominicana se instaló en Santiago, convirtiendo esa ciudad en su patria. Se le conocía y respetaba no sólo en los círculos académicos, intelectuales y empresariales, sino en todos los ámbitos. Presidió la sociedad Amantes de la Luz y por sus valiosos aportes a la enseñanza y como historiador había sido declarado “profesor emérito” de la PUCMM. Con su muerte desaparece un reputado historiador.

El Nacional

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