El presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha emitido una señal luminosa sobre la democracia interna en la organización al garantizar que nunca la convención será sustituida por un acuerdo de aposento. La garantía era necesaria para aplacar el temprano foco de malestar que se desató tras su encuentro con el expresidente Hipólito Mejía. Siempre, por supuesto, que no se trate de imponer su autoridad para dirigir el proceso a su manera en función del mandato que le otorgó el Tribunal Superior Electoral.
Los dirigentes Enmanuel Esquea Guerrero, Orlando Jorge Mera y Geanilda Vásquez no tardaron en advertir que se opondrían a cualquier acuerdo interno que sustituya una convención abierta, libre y democrática.
Aunque con su zurrapa, a través del mensaje que privilegia la institucionalidad interna Vargas Maldonado despeja aún más el camino para la reconciliación y la unidad del perredeísmo. E incluso se desmarca de la censurable la imagen sectaria de la que había dado notaciones. La garantía es sin duda alentadora.

