Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

La muerte a tiros ayer en la mañana de un médico cuando se ejercitaba en los alrededores del Jardín Botánico torna más tenebroso el ambiente sobre el drama de la inseguridad ciudadana. El fisiatra Sergio Rafael Rojas Soriano, de 52 años, fue interceptado a plena luz del día, las 6:30, por uno de cuatro pistoleros que se desplazaban en dos motocicletas y que le disparó a corta distancia. El suceso se inscribe dentro de una ola de crímenes, atentados y otros actos de violencia ejecutados  con la mayor impunidad. Al no ser despojado de ninguna prenda y por las circunstancias que lo rodean se baraja la hipótesis de pasional como causa del homicidio. Pero cualesquiera fueran los motivos, el caso provoca miedo. Con lo mucho que se ha hablado de sicarios nadie se considera exento de correr la misma desgracia, sabrá Dios hasta por el roce más intrascendente. La espantosa muerte del fisiatra Rojas Soriano constituye un desafío  tanto en cuanto a la captura de los responsables, como en lo que respecta a la seguridad ciudadana.

El Nacional

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