Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Con el pacto para superar la tensa crisis que puso a Estados Unidos al borde de la bancarrota volvió a demostrarse que las clases no se suicidan. Para los actores de la disputa el sistema estaba por encima de las rivalidades y ambiciones de poder. Sin embargo, el pulso,  que se zanjó a último momento,  constituyó una inolvidable pesadilla política para el presidente Barack  Obama. Para evitar que el Tío Sam entrara desde hoy en suspensión de pagos, Obama tuvo que aceptar condiciones tan drásticas como el mayor recorte del gasto público que se haya hecho en Estados Unidos desde hace más de medio siglo. Porque la oposición republicana, y específicamente la ultraderecha del Tea Party, tenía que obtener alguna ganancia tras su “sacrificio” para preservar el establishment. El acuerdo entre republicanos y demócratas permite aumentar el tope del endeudamiento, sin crear nuevos impuestos. En lo único que cedió la oposición fue en aceptar que la revisión del paquete se efectúe después de las elecciones del año entrante y no a finales de este año.

El Nacional

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