En esta tierra insular no hay forma de que la gente entienda que en términos económicos el mundo virtualmente se está acabando, que las grandes economías no encuentran camino hacia la recuperación. Por el contrario, lo que se avizora es retorno a la recesión que se padeció a partir del estallido de la burbuja hipotecaria en Estados Unidos. Igual que fue el centro de las guerras mundiales, Europa es hoy el epicentro de una crisis financiera que ha llevado a la quiebra a España, Portugal, Grecia, Irlanda y hasta Italia, el cono sur de la Eurozona, cuyos déficits fiscales, en algunos casos superan el Producto Interno Bruto. Francia y Alemania, que se creía eran economías inmunes a la crisis, son hoy el motivo del nuevo frenazo en el intento de recuperación, pues la francesa tuvo crecimiento nulo en el último cuatrimestre y la alemana creció apenas 0,2 %. El PIB de la Zona Euro creció un anímico 0,2 %, lo que técnicamente significa retorno a la recesión. La situación es tal, que la reunión de la premier alemana Angela Merkel con el presidente Nicolás Sarkozy, produjo un nuevo desplome en los mercados financiero antes de que esos dignatarios intercambiaran saludos.

