Las autoridades están compelidas a esclarecer el caso de la magistrada Katia Miguelina Jiménez, juez de la Primera Cámara Penal de la Corte de Apelación, quien denunció el hallazgo de dos micrófonos en su despacho, con los que entiende que alguien la espiaba. No debería asumirse como algo común y corriente que en la oficina de una juez de Corte se encuentren micrófonos ocultos, por lo que se precisa que Policía y Ministerio Público determinen la procedencia de esos artefactos. La doctora Jiménez es una destacada juez que ha ventilado muy sonados casos de índole criminal, lo que hace pensar que gente non sancta habría ordenado colocar esos micrófonos en su oficina, sabe Dios con cuales propósitos. Falta saber si otros despachos de jueces son todavía espiados como ha sido el de la magistrada Jiménez. Ese es un asunto delicado.

