Sólo la esperanza hacía pensar que pudieran ser encontrados con vida los 33 mineros que llevan hoy 18 días atrapados a 700 metros de profundidad en un yacimiento chileno. La noticia de que los trabajadores estaban vivos fue una explosión de alegría y sorpresa. Y no era para menos. El presidente Sebastián Piñera y otras autoridades se movilizaron de inmediato hasta el yacimiento de oro y cobre, ubicado en la desértica región de Atacama, a 830 kilómetros de Santiago de Chile. Nadie esperaba que los trabajadores pudieran sobrevivir a las adversidades climáticas y alimentarias que supone quedar atrapado a 700 metros de profundidad durante 17 días . Algo tan inaudito que con razón se habla de un milagro. Con mensajes en una sonda de que todos estaban con vida en un túnel los trabajadores contribuyeron con su ubicación por rescatistas que laboraron día y noche. La suerte de los mineros chilenos debe ser uno de los contados acontecimientos de esa naturaleza ocurrido en la historia de las exploraciones de minerales.

