Tiene que ser completado con una exhaustiva investigación el contundente golpe que la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) ha propinado al narcotráfico al desmantelar una banda que dice blanqueó más de 50 millones de dólares en el Este. La experiencia con otros acusados de lavar activos que tras ser ubicados han tomado las de Villadiego obliga a las autoridades a no dejar el menor cabo en el aire sobre las operaciones de la red internacional. El palo que se ha anotado el presidente de la DNCD, mayor general Rolando Rosado Mateo, tiene necesariamente que completarse a través de un minucioso rastreo que permita establecer responsabilidades. La DNCD determinó que la supuesta banda era encabezada por los colombianos Germán Miguel Salgado Arroyo y Gabriel León Soriano, pero sería muy importante determinar si, además de los detenidos, hay otros implicados. La gente sospecha siempre de complicidades en operaciones financieras como las que se atribuyen a la red desmantelada por la DNCD.

