La población debería atender el pedido del presidente de la Suprema Corte, doctor Mariano Germán Mejía, quien ha pedido a todos los sectores nacionales involucrarse en una cruzada contra la delincuencia y la violencia que agobian a la sociedad. El magistrado Germán Mejía ha sugerido atacar por adelantado los factores que inciden en la violencia y la criminalidad. Resulta positivo que un planteamiento de esa naturaleza provenga del titular de la Suprema, que se haya formulado antes jueces de tribunales penales y civiles y que haya solicitado que en esa jornada participen el Ministerio Público, la familia, el Estado y toda la sociedad. Tal y como proclama el titular de la Suprema, se requiere trabajar duramente para cambiar el lenguaje violento, la cultura de la violencia, esfuerzo en el que los jueces pueden contribuir en la elaboración de modelos de sentencias que ayuden a combatir ese mal. Es obvio que la promoción de la educación, justicia, equidad ayudan a disminuir los niveles de delincuencia y de violencia, pero también se requiere de un Ministerio Público debidamente equipado y entrenado para prevenir crímenes y delitos y perseguir todo tipo de infracción criminal.

