Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Pese a la incuestionable solidaridad de las autoridades dominicanas con los haitianos a raíz del terremoto del 12 de enero y a toda la alharaca, el tema migratorio es la espina más molestosa en las relaciones entre los dos países. Lo denota la afirmación del primer ministro Jean Max Bellerive en el sentido de que ha llegado la hora de que ambos países aborden seriamente un tema que calificó no sólo de espinoso, sino de peligroso. El peligro, el funcionario  tendría que explicarlo. Sin embargo indicó que como haitiano que  ve la situación de miles de compatriotas que residen en República Dominicana, considera que el problema migratorio debe abordarse en forma adulta y responsable. El nudo puede estar en la resistencia de las autoridades para aceptar la integración a la sociedad dominicana de miles y miles de haitianos que viven y trabajan  en el país sin un estatuto definido. Superar ese impasse es uno de los principales desafíos de la comisión mixta que ha sido reactivada entre los dos países. El problema no es simple.

El Nacional

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