Las secuelas de Irene se han tornado más tétricas con la muerte de por lo menos tres personas, la interrupción del suministro de agua y electricidad y los cuantiosos daños materiales. Si bien se han anunciado operativos para rehabilitar puentes y carreteras, reubicar y asistir a desplazados con alimentos y utensilios también se enfrenta el riesgo de brotes epidémicos. De hecho, el ministro de Salud Pública, Bautista Rojas Gómez, advirtió que tras las inundaciones y el cese de las lluvias se enfrenta, como en muchas otras ocasiones, el problema sanitario. Por el hacinamiento y la contaminación son comunes los brotes de diarrea y de enfermedades infectocontagiosas. Pero como las autoridades habían anunciado que estaban preparadas para enfrentar a Irene, no hay excusas en perder el menor tiempo para combatir los males que han aflorado. Las condiciones en que está San José de Ocoa, aislada y prostrada, se ha convertido en una de las principales urgencias en ese sentido. Con el agravante del problema sanitario advertido por Salud Pública.

