Al expresar su preocupación por la dimensión de la criminalidad, el narcotráfico, los feminicidios y la delincuencia, tres obispos insistieron en la necesidad de fortalecer los valores sociales. La crisis de valores y la dispersión de la familia se inscriben dentro de los múltiples factores que inciden en la descomposición que pulveriza a la población, con secuelas como las que alarman a los religiosos. Pero fomentar los valores no se reduce única y exclusivamente a proclamas ni mensajes, que por la forma en ocasiones terminan por perderse, sino a prédicas con el ejemplo. La permisividad, la impunidad, la mentira, la corrupción y otros flagelos tienen que ser encarados con determinación y coraje para que cuaje cualquier acción que se emprenda para adecentar desde el poder el medio social. Los males expuestos por los obispos Diómedes Espinal, de la diócesis Mao-Montecristi; Jesús María de Jesús Moya, de San Francisco de Macorís, y Benito Angeles, secretario de la Conferencia del Episcopado Dominicano, son los que más perturban a la nación.
