El ministro de Economía, Temístocles Montás, no ha ocultado su inquietud ante la inminente recesión de la economía mundial advertida por el Fondo Monetario Internacional (FMI). A diferencia de la crisis de 2008, en que se enarboló un blindaje que no era tal, Montás estima que en esta ocasión República Dominicana está obligada a un cambio de rumbo para sortear el impacto de la desaceleración. Un primer paso podía comenzar por la prudencia en el gasto, evitando los derroches que se atribuyen al Gobierno en los procesos electorales. Amplios sectores abrigan el temor de que la dispensa del FMI para aumentar el déficit fiscal que citó el presidente Leonel Fernández podría tener consecuencias negativas para la estabilidad macroeconómica de no actuarse con la debida prudencia. La recesión que tanto preocupa al ministro de Economía debe servir de contén para evitar gastos irracionales. Es un aspecto sobre el que debe velar Montás como parte de las medidas para sortear los efectos que plantea otra recesión de la economía mundial.
