Mientras el Congreso analiza si procede una disminución de los sueldos de los funcionarios, en España, que se ha visto compelida a fuertes ajustes, hasta el rey Juan Carlos se redujo un 7.1 por ciento de sus ingresos como sacrificio frente a la crisis que abate a la nación europea. También en Italia y Francia los gobernantes han dispuesto recortes salariales, reducción de la nómina y eliminación de provincias como parte de las medidas para lidiar con el fantasma que recorre Europa. El gesto del rey Juan Carlos es uno de esos buenos ejemplos que por aquí deben ponderarse, sin importar cuán boyante esté la economía, para prevenir eventualidades. En su momento de gloria España llegó a convertirse en la octava economía mundial y, después de Estados Unidos, en el destino de decenas de miles de emigrantes dominicanos. Aún así nunca contó con ministerios hasta con 43 viceministros ni con funcionarios y legisladores con sueldos tan astronómicos como los de este país. Lo de España, que ha llevado hasta el Rey a sacrificarse, es un referente.

