Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Así no

Sorprende que un funcionario judicial como el procurador general Francisco Domínguez Brito que tanto pregona las bondades de una justicia garantista, apueste por el régimen de prisión para  periodistas por  mentados delitos de prensa, conocedor él de que  esa sería, como lo ha sido, una vía  para que gobiernos e intereses de tercero repriman la libertad  de  expresión del pensamiento. El procurador ha  dictaminado  ante el Tribunal de garantías constitucionales, a favor de que  se mantengan los artículos del Código Penal y de la Ley 6132 que establecen prisión por el delito de prensa, como si esa previsión representa garantía alguna de que no se quebrantará el orden interior del Estado o la paz mundial. Ese es el procurador que pregona y enseña sobre las bondades de un régimen judicial que  establezca la prisión como  excepción y la libertad como regla general, pero en el caso de los periodistas lo cree a la inversa. Duele saber que  en pleno siglo 21, cuando el mundo marcha hacia la despenalización  de delitos relacionados con  el ejercicio de la libertad de prensa o de conciencia,  el procurador Domínguez Brito entienda que    es menester meter a periodistas tras las rejas, como delincuentes comunes. Así es la vida.

El Nacional

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