Endurecer las penas para combatir la criminalidad y la delincuencia sin enfrentar las causas del mal no garantiza la seguridad y la tranquilidad de la población. Las modalidades del crimen, como observó el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Subero Isa, evidencian una delincuencia que no se intimida frente a las consecuencias de sus acciones. De ahí que modificar los códigos para endurecer las penas y ni siquiera la mano dura sea una solución al perturbador drama de la criminalidad que acosa a la nación. Subero Isa opone la racionalidad a la desesperación y la pasión al advertir que en ningún país el problema que sufre la población se ha resuelto sin atacar los males que lo generan. Porque se trata de males de carácter social, que derivan de la falta de educación, de empleos y de oportunidades de superación para los jóvenes, así como de problemas familiares. Si bien la represión no se puede obviar en la lucha contra la violencia, la medida nada garantiza por sí sola de no tomarse en cuenta la prevención. Es lo que se ha visto hasta ahora.

