Un obispo de la Iglesia Católica no ha tardado en rechazar la designación de un activista homosexual como embajador de Estados Unidos. Bajo el alegato de que las preferencias sexuales de James (Wally) Brewster están lejos de nuestra realidad cultural, el obispo auxiliar de Santo Domingo, Pablo Cedano, expresó su esperanza de que el embajador nunca llegue a presentar credenciales. Porque de hacerlo -advirtió- va a sufrir y tendrá que irse.
Podía darse por descontado que la Iglesia Católica, que ha ejercido toda su influencia para que se criminalice constitucionalmente el aborto, rechazaría la designación del activista homosexual como embajador de Estados Unidos. Puede decirse que ha asomado la primera señal con la objeción de Cedano, quien consideró una falta de delicadeza y de respeto de Estados Unidos el hecho de elegir a un gay como embajador en República Dominicana.
Pero por más conservadores que se sea por estos predios, el problema está en que la homosexualidad no es un delito y es tolerada en Estados Unidos.
